De niño me fascinaba que el abuelo de mi padre hubiera sido compositor, y también su tío. Ambos dedicaron varias obras al barrio de Santiago de Irún, donde nací y viví hasta que me hice mayor. Los programas de fiestas anunciaban obras suyas, lo que me llenaba de orgullo. Pero había algo más: este apellido tan distinto, lo habíamos heredado de ese abuelo. ¿Es que el abuelo de mi padre era francés? ¿Procedía quizá de las Landas francesas?
Siempre me intrigó conocer algo del músico y del origen familiar. La gran atalaya que es Internet ha permitido husmear por aquí y por allá hasta encontrar mucha información. Para ello he contado con la valiosa fuente de datos, fotografías, partituras, así como un gran estímulo de mis primos Poti y Mari Glori Minchero y Mark Barnés y de toda la familia Larruquert.
Cuando empezaron a aparecer partituras en los archivos, me pregunté: ¿y ahora qué hago con esto? Entonces Mark me sugirió: ¿por qué no las pasas a MuseScore, un software gratuito? Superados unos primeros días de dura lucha contra este software, resultó que pronto se convirtió en algo sencillo de manejar y, una tras otra, han ido cayendo las 35 obras que han aparecido hasta el momento de escribir estas líneas, 21 de José y 14 de Pedro. No puedo expresar la emoción que he sentido al volver a la vida una música que, en algunos casos, llevaba quizá más de 100 años dormida.
Nuevamente Internet permite devolver esta información, convertida ahora en unas breves biografías, extractadas de otras más extensas, y una lista de obras y partituras, con sus audios. Para ello ha habido que aprender a desarrollar esta sencilla web. Mi agradecimiento una vez más a Mark Barnés, también por haber corregido minuciosamente el contenido de la web.
Me despido expresando el deseo de que el curioso pueda conocer esta música, cuya valía no sé calibrar, pero creo que es bella y merece la pena ser escuchada. Me gustaría también que el músico profesional recogiera estas partituras para darles vida real, más allá de la limitada aproximación que genera el ordenador. La recuperación de esta música quiere ser un homenaje a unos autores que, con su sensibilidad y esfuerzo, nos dejaron un legado que bien merece permanecer. Quisiera también animar a otros curiosos a acudir al rescate de tantos autores que, aunque languidecen en los archivos, aún es posible hacerlos revivir.
Juan I. Larruquert, noviembre de 2020