Se trata de un pasodoble anónimo del que se ha encontrado un conjunto de particellas manuscritas en el archivo del Conservatorio profesional de música Francisco Escudero de San Sebastián. Se da la circunstancia de que estas particellas aparecían en la cara de detrás de las particellas del pasodoble ¡A los Toros! Por tanto cabe la posibilidad de que sea una obra del mismo autor, aunque no necesariamente. Caso de ser del mismo autor, aún quedaría la duda de si es una obra de José Larruquert, de Eleuterio García Goizueta o de otro de los creadores de un pasodoble titulado ¡A los Toros!
Esta obra no reproduce algunas características formales de los pasodobles de José Larruquert, si bien, a diferencia de ¡A los Toros!, sí que termina la primera parte de una manera conclusiva y el trío está en el IV grado. En cambio, en esta obra no hay una repetición de temas similar a las obras de José Larruquert. Tanto en ¡A los Toros! como en El Barón de la Torre figura un sforzando, así como varios trinos, mientras que en las obras localizadas y atribuidas sin dudas a José Larruquert no hemos encontrado ningún sforzando y escasos trinos. La caligrafía de las particellas sí se parece a la de José Larruquert.
Suponemos que el pasodoble está dedicado a Mariano Aísa Cabrerizo (1860-1928), VI Barón de la Torre. Fue un aristócrata que se dedicó a la política en el partido liberal, cercano a Segismundo Moret. Fue dos veces gobernador de Guipúzcoa entre 1905 y 1911, entre otros cargos (alcalde de Zaragoza, senador vitalicio,…). Cabe imaginar que quien le dedicara el pasodoble, quizá José Larruquert o Eleuterio García Goizueta, lo conociera de su etapa como gobernador.