La obra se presenta como un vals alusivo al río Bidasoa. Se viene interpretando cada año en el concierto de las polkas en las fiestas de Santiago, en Irún. Hemos utilizado la partitura editada por la Banda de Irún, que se encuentra en la Biblioteca de Irún.
Recientemente, entre la documentación de los descendientes de Pedro Larruquert han aparecido un guion y algunas particellas manuscritas de esta obra. Hay varios detalles interesantes. Por una parte, en ellas se indica que la obra está armonizada por Pedro Larruquert (como se muestra en la imagen). Eso sugiere que el autor pueda ser otro compositor. Además, se reconoce alguna diferencia con respecto a la partitura editada por la Banda de Irún: la introducción de ocho compases no figura en la partitura manuscrita. Otra diferencia es que, en el manuscrito, la trompeta toca el trío con sordina.
Para obtener información con respecto a estas cuestiones, acudimos a dos músicos muy vinculados a la banda de Irún: Angel Briz y José Silguero. El primero, de memoria, nos dice que él editó la partitura que había realizado años antes quien en aquel momento era subdirector de la banda, José Antonio Irastorza: “Él la hizo en un primer momento para incluir en el repertorio del concierto de Santiago y, una vez que se estableció como habitual pieza de ese concierto, es cuando yo, como archivero y transcriptor de la banda, la pongo en limpio”, nos dice Angel Briz, que continúa: “Sigo recordando y creo que la pieza la recupera Irastorza como una pieza tradicional del barrio que solían tocar junto a la Diana, la tamborrada y que debía basarse en esa instrumentación de P. Larruquert pero que se había perdido o al menos no se encontraba material para la banda. Así que Irastorza hizo esta versión y supongo que añadiría él la introducción. Yo para la Banda, amplié y actualicé la instrumentación para completar el orgánico de la plantilla actual”. En lo referente al autor de la obra, Briz consideraba que Pedro Larruquert era el autor.
Sobre las vicisitudes de esta obra y su autoría, José Silguero nos proporciona información amplia y sorprendente: “En cuanto al vals, no es de Perico sino de José Larruquert. Esa pieza hace más de sesenta años [información de 2022] la tocábamos una charanga formada con músicos de la banda subidos en una gabarra en el estuario del Bidasoa. En fiestas de Santiago se organizaba una regata de bateles y cuando llegaba el primero a la meta tocábamos la pieza. Nunca se tocó fuera de estas regatas. Así bastantes años. Al cabo del tiempo se dejaron de realizar estas regatas y con los traslados de las salas de ensayo que tuvimos, además del poco cuidado que se tuvo con el repertorio (se destruyeron muchas partituras de bailables) ya no se supo de esta pieza. Hace cerca de cuarenta años se acordó tocar en el concierto del día de Santiago la diana, tamborrada y el vals. Pero al no haber partituras, José Antonio Irastorza se ocupó de hacerlas, con lo que algunos de los músicos antiguos recordábamos. El añadió esa introducción, que en el original no existía. Con la marcha Irungo Atseguiña ocurrió lo mismo. Perico [Larruquert] hizo [las] partituras”. “Y lo mismo con la marcha Irungo Atseguiña que se tocaba en la cabalgata de Reyes. Prácticamente fueron desapareciendo las partituras pues no existían las fotocopias. Ahí intervino Perico, que hizo la armonización”.
Como resumen de lo anterior e intentando cuadrar toda la información, podemos entender que, al perderse la partitura del vals (también de la marcha de la Irun’go Atsegiña), primero Pedro Larruquert la debió de recrear, puesto que se han encontrado sus particellas. Más adelante, Irastorza le añade la introducción de 8 compases y, con la memoria de los músicos de la banda, rehace la partitura. Finalmente, Briz, edita la partitura de Irastorza para extenderla a todos los instrumentos de la banda y esa versión es la que se viene tocando en los últimos decenios. No queda clara la aportación de Pedro Larruquert, pero, puesto que se le ha venido atribuyendo la obra, su partitura debió de ser utilizada en alguna fase del proceso.
Además de todos estos detalles que nos han transmitido sobre esta obra, nos queda la imagen pintoresca de una charanga tocando la obra montada en una gabarra en el Bidasoa. ¿Una bella estampa digna de ser recuperada?
A pesar de la información de que el autor del vals fue José Larruquert, mantenemos la obra dentro del catálogo de Pedro Larruquert mientras la banda de Irún continúe atribuyéndosela.